
Quien no se recuerda de “los Trujillo”. No hubo nadie que no estuvo frente a Don Vicente (cariñosamente llamado “el Chato”) mirando como le parchaba la rueda de la bicicleta o ya más adelante, la del auto. Allí, con su maestría genial, se paraba arriba de los neumáticos y con certeros golpes de fierros les despegaba la llanta y en un abrir y cerrar de ojos ya tenía la cámara afuera. De allí venía la inflada y la inmersión en un gran recipiente de agua para detectar la burbuja del maldito orificio por donde se perdió el aire. En seguida Vicente le hacía sus preparativos mágicos, parche y prensa por un rato. Mientras tanto, o ya estaba sobre otra rueda o se generaba la tertulia con los otros personajes del Barrio que normalmente estaban en el local para charlar, mirar a las chiquillas que pasaban por calle Matta o para tirar las tradicionales bromas o tallas de los infaltables chascarros. El Negro Maquinay se pegaba su arrancada del taller del Guatón Vieyte (Vieyti...le decíamos) y los cabros chicos los mirábamos y sacábamos los aprendizajes de la vida. 
Siempre amable, gentil y querendón de todos sus cabros chicos, su niña y su señora esposa, es la imagen y recuerdo que guardamos de Vicente. A todos nos entregó valiosos gestos de cariño que permanecen en la memoria afectiva que todos guardamos. El Abuelo era más serio, pero una

Siempre amable, gentil y querendón de todos sus cabros chicos, su niña y su señora esposa, es la imagen y recuerdo que guardamos de Vicente. A todos nos entregó valiosos gestos de cariño que permanecen en la memoria afectiva que todos guardamos. El Abuelo era más serio, pero una
buena persona. A través de sus gruesos lentes escudriñaba a quien llegaba al taller y los más chicos le teniamos mucho respeto.
Gran familia que de una u otra forma acogió a todos quienes vivian en el sector, sea por los neumáticos, por la convivencia en el taller, o por las actividades de los hijos y sobrinos. Hoy ya hay varias generaciones de la familia cuyo punto de inicio es el abuelo padre de Vicente y su hermano con quienes tuvimos el honor de compartir parte de la historia del Barrio Copiapó.
Gran familia que de una u otra forma acogió a todos quienes vivian en el sector, sea por los neumáticos, por la convivencia en el taller, o por las actividades de los hijos y sobrinos. Hoy ya hay varias generaciones de la familia cuyo punto de inicio es el abuelo padre de Vicente y su hermano con quienes tuvimos el honor de compartir parte de la historia del Barrio Copiapó.