Hace unos días estuvimos celebrando el tiempo con el Negro Ibar. Le hicimos a un jotecito suave y unos pedacitos de carne al pié de la parrilla. Uno de nuestros amigos ya no le hace a la carne ni al tinto, así es que le preparamos unas rodajas de zapallo italiano con queso a la parmesana, puesto a la parrilla.
Hablamos de la vida y los nuevos temas que están regidos por la edad. Con Ibar, ya pasamos los 70, así es que entramos al clan de los "viejos de mierda".
Ya no se habla de "las minas"... sino del los remedios que cada uno está tomando. El Eutirox por la mañana y la estorvastatina (o algo así) por la tarde. Del examen de "la próstata" y las consecuencias de amor propio que la humillante "entrega" produce en los que antaño se cachiporreaban... de machos.
Estamos todos en el "andén" del tren de la historia, o ya en la pisadera, listos para el pito del inspector y el crujido de los fierros.
Bueno... los "viejos de mierda" ahora, además de los remedios y el listado de dolencias, le agregan las "deudas" de cuanta cuenta que ya pasó a la historia y tornado en impagables.
Hablamos de los "viejos de mierda" del Barrio Copiapó y de cuantos estarán todavía en condiciones de pegarse un "carrete", antes de que parta el tren.
Ibar tomó el compromiso de "organizar" la nueva Junta. Así es que si alguno lee estas líneas... que se contacte con el Negro para armar el evento "Barrio Copiapó, Versión 2020". Ojalá que logremos juntarnos. El celular del Negro: 9 9103 5447.
QUE NO SE VAYA EL TREN ...!!!
23/2/20
23/4/16
HOTEL MAURY y "LA ISLA" EN LA HISTORIA DEL BARRIO COPIAPÓ
Ya hemos hablado de revisar las historias de "La Isla" y a partir de allí recordar los cariñosos vínculos que los chiquillos del Barrio Copiapó cultivamos con la Familia Meneses Araya. Mis recuerdos datan de esos años en que durante la marea alta se cruzaba por un puente colgante para alcanzar la casona y los espacios abiertos entre roqueríos que se convertían en isla cuando todo lo demás se cubría de mar. Era la "casa del guarda faro" que se ve en la siguiente fotografìa:
Mi padre y madre eran amigos de la familia Meneses y les visitaban de vez en cuando. Recuerdo que era muy entretenido ser parte de esas visitas, pues en "la Isla", además del mar y sus incontables y misteriosos organismos de la orilla, habían animales de campo, como gallínas y patos, hasta caprinos o chivatos, lo que quizás explica el origen de mi sobrenombre de esos años (Chivo) y que algún día describiré con más detalles.
Mis mejores recuerdos de niño en relación al mar, fueron incontables ocasiones en que la Señora Berta - mamá de los Meneses - nos invitaba a la playa, justamente al "Maury" como le llamaba ella. Era la década de los 50s y ya el hotel Maury no existía, solo algunos cimientos a modo de pilotes de concreto con gruesos maderos o rieles de hierro emergiendo de sus cúspides. En contraposición, había emergido un nuevo hotel, el "Hotel Antofagasta", el mismo que vemos hoy. Allí, se formaba una enorme poza de roquerios suaves, aguas calmas y poca profundidad, lo que generaba el ambiente propicio para hacer navegar nuestras pequeñas embarcaciones de madera e imaginarnos innumerables puertos y cargas que transportábamos de una roca a la otra. El José (miembro de la gran familia Meneses) llevaba siempre un hermoso lanchón de madera gruesa, tallado en un añoso trozo de viga, pero finamente moldeado y pulido, el que generaba la envidia de quienes teníamos solo unas tablas para cargar apenas unas pocas conchas y guijarros. Todo transcurría con mucha imaginación y con suaves desplazamientos empujando cada uno su embarcación entre los caletones y pequeñas correntadas del cambio de mareas, hasta que la Señora Berta nos llamaba a tomar onces, Ella solía llevar una canasta de mimbre y de su interior surgían ricos sandwiches y un tazón de té para cada uno. Allí, compartiendo sobre una manta extendida sobre la conchuela, se experimentaba el calor de familia con que ella impregnaba el pequeño espacio de playa. Ya no estaba el Hotel... había legado su nombre a la playa. Tampoco estaba "La Isla"... la casona estaba vacía; ya no estaba el puente colgante. El atardecer con el sol en el horizonte era la señal para recoger las pequeñas naves, la canasta de mimbre estaba dispuesta, con todo arriba de un carrito de madera, el grupo de cabros chicos con la Señora Berta iniciábamos la caminata hacia el Barrio Copiapó.
Encontré este material fotográfico y más allá de compartir las imágenes, no pude aguantar la tentación de recordar y sentir el cariño que uno le tiene a estas orillas del mar que albergan tantas vivencias como los días de playa con la Señora Berta, mamá de los Meneses del Barrio Copiapó.
20/4/16
VOLVEMOS EL 2016
DESPUES DE 7 AÑOS INTENTAMOS VOLVER A COMPARTIR ESTE MEDIO DE INFORMACIÓN.
Observando las fechas de las últimas entradas de este Blog, nos percatamos con preocupación que el reloj ha corrido con gran velocidad y sin casi darnos cuenta, el calendario nos advierte diciendo que se nos pasaron casi siete años. Siete años con una gran cantidad de hechos; algunos agradables, pero otros muy tristes, como ocurre con la generalidad de los acontecimiento de la vida.
Por ahora, solo deseo anunciar que intentaremos recuperar este espacio que nos permite compartir la historia de nuestro querido Barrio Copiapó (Copiapó Street).
Un abrazo a todos los cabros y cabras del Barrio.
Carlos (Willy) Guerra Correa
17/5/08
Recordamos a Don Vicente Trujillo y Familia

Quien no se recuerda de “los Trujillo”. No hubo nadie que no estuvo frente a Don Vicente (cariñosamente llamado “el Chato”) mirando como le parchaba la rueda de la bicicleta o ya más adelante, la del auto. Allí, con su maestría genial, se paraba arriba de los neumáticos y con certeros golpes de fierros les despegaba la llanta y en un abrir y cerrar de ojos ya tenía la cámara afuera. De allí venía la inflada y la inmersión en un gran recipiente de agua para detectar la burbuja del maldito orificio por donde se perdió el aire. En seguida Vicente le hacía sus preparativos mágicos, parche y prensa por un rato. Mientras tanto, o ya estaba sobre otra rueda o se generaba la tertulia con los otros personajes del Barrio que normalmente estaban en el local para charlar, mirar a las chiquillas que pasaban por calle Matta o para tirar las tradicionales bromas o tallas de los infaltables chascarros. El Negro Maquinay se pegaba su arrancada del taller del Guatón Vieyte (Vieyti...le decíamos) y los cabros chicos los mirábamos y sacábamos los aprendizajes de la vida. 
Siempre amable, gentil y querendón de todos sus cabros chicos, su niña y su señora esposa, es la imagen y recuerdo que guardamos de Vicente. A todos nos entregó valiosos gestos de cariño que permanecen en la memoria afectiva que todos guardamos. El Abuelo era más serio, pero una

Siempre amable, gentil y querendón de todos sus cabros chicos, su niña y su señora esposa, es la imagen y recuerdo que guardamos de Vicente. A todos nos entregó valiosos gestos de cariño que permanecen en la memoria afectiva que todos guardamos. El Abuelo era más serio, pero una
buena persona. A través de sus gruesos lentes escudriñaba a quien llegaba al taller y los más chicos le teniamos mucho respeto.
Gran familia que de una u otra forma acogió a todos quienes vivian en el sector, sea por los neumáticos, por la convivencia en el taller, o por las actividades de los hijos y sobrinos. Hoy ya hay varias generaciones de la familia cuyo punto de inicio es el abuelo padre de Vicente y su hermano con quienes tuvimos el honor de compartir parte de la historia del Barrio Copiapó.
Gran familia que de una u otra forma acogió a todos quienes vivian en el sector, sea por los neumáticos, por la convivencia en el taller, o por las actividades de los hijos y sobrinos. Hoy ya hay varias generaciones de la familia cuyo punto de inicio es el abuelo padre de Vicente y su hermano con quienes tuvimos el honor de compartir parte de la historia del Barrio Copiapó.
Nos escribe JULIO BALDOMINO.
Amigos del Barrio Copiapó, lo que Ustedes estan haciendo, con esto de todos los recuerdos de todos los Amigos y mucha gente muy buena que vivieron y dejaron tremendos recuerdos en el Barrio, es lo mas grandioso que yo puedo ver. A quién se le ocurrió ésto es digno de elogio, los felicito y me gustaría tener contacto con todos ustedes desde la distancia, ya que vivo muy lejos en los Estados Unidos pero muy cerca de todos ustedes en mi memoria.
Aunque estoy Viejo, nunca perderé la memoria para recordar a estos queridos amigos, mi teléfono es 305-792 7049 y mi celular es: 305-308 7076.
Que grande para mí seria tener un teléfono o un Skype para poder comunicarme a través del computador, vernos y hablarnos con todos ustedes. Con esto que ustedes me mandaron me abrió mi memoria de cuando yo estaba chico jugando a la pelota en la calle. Que bonitos recuerdos.
Mi dirección en los USA es: 20301 W, Country Club Suit 1123 Aventura, Florida 33180 U.S.A. Esto es Miami pero pongan la dirección como se la puse anteriormente, mi nombre Julio Baldomino del Pasaje Chile. Yo antes mandé un Email y no recibí respuesta, ahora creo que voy a tener más suerte.
Los quiero a todos, a los amigos y las amigas del Barrio Copiapó. Si me mandan una direccion con mucho gusto le mandare fotos y tendremos contacto con mi gente.
Gracias de ante mano para todos y no me olviden.
Los quiero,
JULIO BALDOMINO
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(nota del Blogger: Gracias Julio por tus palabras y qué bueno que podamos sentirte cerca..., a pesar de la distancia....en el próximo asado haremos un brindis en tu honor..)
25/3/08
Jorge (Choche) Guerra (hijo) nos escribe y saluda.
Yo soy un descendiente directo de uno de los Copiapó Street, específicamente del Choche Guerra. Me causó mucha nostalgia su blog, por que yo cuando chico siempre visitaba a mi abuelo Raúl y jugaba días enteros en su taller de carpintería, con los trozos de madera que sobraban de sus trabajos, y al lado de la perra bóxer, La Pila y el pastor alemán Gim. Además me entretenía en la oficina de mi tío Willy, viendo todos esos libros en donde salían fotografías de aves, peces, etc., o las enciclopedias que tenía de la 2° Guerra Mundial y observando embelesado los frascos con cosas raras, tales como bichos, culebras, etc.Yo perdí a mi papá cuando era muy chico (a los 3 años de edad), pero mantengo el recuerdo vivo, cuando un día me llevó tomado de la mano a ver los conejos que habían en el patio del hotel Brasil. Es por eso, que a mi tío Willy, lo vi como un 2° padre, y quise seguir sus pasos como profesional, con el esfuerzo de mi madre, Ana López (La Chani, como la conocían en el barrio) que me crió sólo a puro esfuerzo, es que ahora soy un profesional (Ingeniero Constructor).
Agradezco además a mi abuelo Raúl, que cada vez que lo visitaba, me atendía, me regaloneaba y me ayudaba cuando yo lo necesitaba.
Bueno, no me queda más que felicitarlos, por la excelente iniciativa de crear este blog y que siga sumando recuerdos.
Atte.,
Jorge Guerra López
Cel 8 8273950.
joguelo66@vtr.net
(nota del blogger: la fotografía es de Choche Guerra Fuentes..el papá que partió muy temprano)
15/3/08
Diciembre mes de regalos
El 16 de diciembre los muchachos del barrio Copiapó se reunieron a celebrar el mes de los regalos. Como se ha realizado en años anteriores, la orden del día fue llevar regalos y ponerlos en la mesa para que sean distribuidos a los asistentes.
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